Este fin de semana pasado hemos vivido muy de cerca el pánico, el miedo, los nervios, la tristeza, la desolación cuando el fuego rodeó nuestras vidas y nuestros montes. Ana, una alumna del colegio, me envió este texto en el que muestra todo lo que esta experiencia le hizo sentir.
Os dejo con él para que podáis encontrar sentimientos compartidos.
Llora, llora nuestra tierra gallega, llena de dolor a causa de las llamas que en estos días tiñeron el cielo de un color impropio su belleza …
Rojo, cielo rojo como el mismo infierno, muestra de las horas de terror que se vivieron y que, con el esfuerzo del pueblo unido, fue remitiendo poco a poco con sangre sudor y lágrimas. A pesar de los peligros, del dolor y del miedo, el pueblo, cual familia, salió a las calles a ayudar de una forma o de otra. Una vez más el pueblo gallego demostró que la unidad hace la fuerza y que nada es imposible si estamos unidos.
Fueron miles los episodios de terror vividos hace menos de un día, (y que por desgracia siguen el día de hoy): personas desalojadas, gente huyendo de carreteras y túneles cortados, barreras de las autopistas tiradas abajo para poder salir,el coas en las carreteras, la aproximación del fuego, la destrucción de hectáreas, la creación de nuevos focos, los llantos... llantos de mayores, de pequeños al verte destruida. Ese dolor en el pecho al ver nuestra tierra, nuestros recuerdos, nuestra vida pasar, los recuerdos de los antepasados, las casas, las vidas.
La pesadilla sufrida ayer en nuestras tierras quedará grabada para el resto de nuestras vidas, pero nosotros somos GALLEGOS y demostramos que un pueblo unido puede con cualquier pesar. Fuimos capaces de abandonar la seguridad de nuestros hogares para ir a ayudar a nuestros vecinos, amigos, hermanos, primos, conocidos o completos extraños, nos levantamos, nos preparamos y salimos de nuestras casas en dirección a los lugares en los que se necesitara nuestra ayuda, anónimamente, sin buscar ninguna clase de reconocimiento. Personas que cuando te vieron teñida de rojo, negro y gris, no te abandonaron .Juntos hasta el oscuro amanecer que nos esperaba, porque todo el mundo ayudó sin saberlo. Ayuda es llevar y traer agua, mantas, ayuda es intentar instaurar la calma en una población sumida en el pánico, ayuda es la preocupación que se mostró, ayuda es apagar el fuego, ayuda es ofrecerse voluntario, ayuda es la unión de los corazones, ayuda es seguir vivo y luchar y preocuparse por la vida.
Galicia, nuestro paraíso verde, comprendemos tu dolor, vivimos tu dolor al igual que vivimos tu miedo, tu angustia e impotencia, pero ahora llora...
Galicia de nuestro corazón, llora por las cenizas que quedan esparcidas por tus tierras, llora y desahógate del mal que te han hecho, pero recuerda que Galicia somos todos y todos juntos volveremos a ver los verde montes de nuevo, repletos de animales y hermosura. Esa hermosura que hoy vemos marchitada por las llamas repletas de desolación, llora, llora y suéltalo todo pues, mientras lloras,ayudas a que la llamas se extingan. Lllora en forma de lluvia pues con tus lágrimas de tristeza traes la esperanza al pueblo,.El pueblo necesita de tu esperanza ahora más que nunca, necesitamos saber que nos brindas tu energía y tu apoyo, haremos lo posible para que nuestros montes vuelvan a ser lo que eran.
¡Galicia no ardió, Galicia fue quemarda, pero GALICIA resurgirá de las llamas cual Ave Fénix!

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